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A mi perro no le gusta ir a la peluquería!

La historia de la evolución canina muestra el avance y la adaptación que los perros fueron adquiriendo con cada selección. Y en la actualidad podemos disfrutar de más de 400 razas. Pero no solo debemos observar la estética o el aspecto general de un ejemplar.

El principio de la domesticación apunta a utilizar al perro dentro de utilidades humanas, esto produjo que generación tras generación los animales tuvieran aptitudes innatas. Una conducta innata no es aprendida es adquirida genéticamente. Podemos ejemplificarla en diversas formas.

Es muy común que una familia decida adoptar una mascota sin informarse de sus necesidades, cuidados, comportamientos, etc. Y que a medida que el tiempo pasa terminan por buscar un nuevo destino para el tan preciado animal.

Repasemos algunos de las conductas mas frecuentes consultadas por los propietarios al asistir al salón o solicitar un turno.

 No se deja cepillar, muerde las manos o las herramientas

No le gusta el secado, se quiere escapar o morder

No sabe estar con otros perros, falta de socialización. Agresión o miedo.

Llora al despegarse de su dueño, no sabe esperar, ladra y tiene conductas de ansiedad.

Podemos decir que una conducta es anormal cuando no se vincula con las tipicidades de una especie, con características propias de una raza. Entonces es normal que el labrador quiera atrapar con la boca la toalla, o perseguir el movimiento de la turbina.

Razas de compañía como caniche, Pomerania, yorky sufran ansiedad por separación al quedarse en el salón, porque están todo el día apegados a su dueño, en brazos o con contacto estrecho. También es posible que un ovejero alemán o schnauzer gigante reaccionen en alerta durante las maniobras de peluquería y vean movimientos y otras personas que desean ingresar al salón, activando territorialidad.

Entonces los perros actúan como tales, solo que no somos capaces de adquirir un perro con todas sus cualidades y pensamos que será perfecto solo por lo hermoso o pequeño que pueda ser. Y claro que podrá ser perfecto siempre que al adquirir un ejemplar optemos por analizar su pasado, su utilidad y desempeño a través del tiempo y fundamentalmente contactar criadores responsables que mantengan en sus líneas de sangre todas las características de una raza.

Además, es importante tener en cuenta que existen test de comportamiento que pueden aproximar el carácter de un ejemplar, dato que puede ser mas útil que la morfología, así también los signos que indican que el animal este bien de salud.

Teniendo un perro de buen carácter para su raza, (como un labrador que corre aves, un rottweiler territorial, un Beagle que en sus paseos no desprende la nariz del suelo o un pitbul que ataca otros perros), de buena salud y habiendo dedicado, en los primeros meses de vida del animal, tiempo para su educación en normas básicas de convivencia y sociabilizacion puedo decir que cualquiera podrá gozar del mejor compañero, que es el perro.

Para las maniobras de cuidado y peluquería es importante, realizar habituación y asociación positiva de las maniobras y del espacio. Además, tomar el tiempo para cada sesión y en las primeras 3 sesiones marcar el condicionamiento para que el cachorro o el perro pueda anticipar poco a poco las acciones.

Siempre que los perros puedan anticipar lo que viene se reduce la ansiedad y mejora el comportamiento general.

¿Los miedos a la pelu, son del perro o del dueño?

Muchos perros sufren con miedo el proceso de pasar por la pelu, permanecer lejos de sus dueños, estar en un lugar que no conocen, padecer la manipulación o manejo del pelaje, permanecer en la mesa o soportar los estimulos, como la turbina, secador o duchador.

¿Pero que sucede con la confianza? Es decir la base de un buen comportamiento radica en que el peluquero posea técnica e idoneidad para manejar las conductas del animal. Con el correr de las sesiones se afianza el vinculo y los problemas se van dispersando. Pero que pasa cuando el propietario sufre o padece tener que dejar a su perro en la peluquería?

La confianza también será transmitida a la mascota, la ansiedad y nerviosismo o inseguridad son muy claros para los perros, y el momento en que llegan a la pelu sieten todo lo que su humano le dice. Entoces los peluqueros debemos proporcionar al cliente de un espacio comodo para la espera, y explicar todo lo que sea necesario para entablar una relación que aporte tranquiliad y confianza en nuestro proceder. Trabajar fuera de la vista, en espacios aislados de la sala de espera muchas veces genera desconfianza. El salón debe ser lo mas accesible.Esto no significa que siempre el propietario deba permanecer en en espacio de trabajo, porque es un estimulo muy fuerte para los perros y en muchos casos empeora las conductas, pero si debemos darle la posibilidad al propietario que vea donde y como será atendido su amado pet.

Tener en cuenta que cada sesión es una oportunidad de formar conductas, hacerlo sin dedicación, idoneidad o tiempo inciden directamente sobre la conducta canina.

Ser peluquero porfesional requiere manejo de conducta y comportamiento, y formación de conductas.